La fotografía ha pasado de ser notaria de la realidad a crearla

La fotografía ha pasado de ser notaria de la realidad a crearla

José Ferrero, fotógrafo. Tras participar en la prestigiosa exposición ‘Noir & Blanc’ de París, acude hoy al Aula de Cultura de LA VOZ para visibilizar dicho arte

Helmut Newton, Diane Arbus, Henri Cartier-Bresson… La fotografía ha regalado a la historia nombres emblemáticos, que han llegado a crear escuela. Y junto a ellos, hasta el pasado 1 de febrero, expuso en el Grand Palais de París José Ferrero Villares (León, 1959). Así, tras participar en la prestigiosa muestra ‘Noir & Blanc’, acude hoy al Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS para relatar su experiencia a las 19.30 horas, en la web de este medio.

 

-¿Llegó a imaginarse alguna vez compartiendo cartel con tales referentes de la fotografía?

-Estar a su lado no me iguala a ellos ni mucho menos. Esos autores tan conocidos lo son porque pasado el tiempo su obra sigue siendo incuestionablemente buena, y a mí me queda mucho recorrido por hacer. Por ahora, es un mero accidente; dentro de unos años, ya veremos.

 

-Pero no es algo usual, máxime siendo como es ‘amateur’.

-Ese término está, a veces, mal entendido o mal valorado. Los ‘amateurs’ solemos ser más incisivos y nos volcamos más en ese ‘hobby’. Cuando eres profesional estás condicionado. Otra cosa es que seas capaz de añadirle calidad o creatividad a tu trabajo, pero el resultado tiene que servir a un fin.

 

-No obstante, ¿cómo llega de su estudio en Avilés a París?

-No lo sé. Soy profesor en la Escuela Superior de Arte, pero llevo mucho tiempo dedicándole a la fotografía más tiempo que a algunos de mis trabajos, y este es el fruto. De hecho, la foto ‘Toboggan’, que se expuso en ‘Noir & Blanc’, es parte de la colección de la Biblioteca Nacional de París. Me compraron doce trabajos hace unos años, y eligieron ese.

 

-¿Y cómo se siente?

-Es una satisfacción. Siempre digo que la fotografía es una desconocida porque hay muchísimos fotógrafos muy buenos a los que la gente no conoce. Eso pretendo conseguir en el Aula de Cultura hoy, dar a conocer lo que hacemos, la fotografía de autor, no por nosotros, sino por el bien de la cultura.

 

-¿En España se aprecia debidamente este arte?

-Lamentablemente, no. No se han puesto los medios suficientes para que tengamos un público culto y formado. Y la fotografía lo sufre especialmente. El mercado trata de generar consumo, no un conocimiento ligado a una cierta calidad. Se ha banalizado.

 

-¿Está en peligro el modelo?

-Es complicado. Pensemos, por ejemplo, en la fotografía de prensa. Hoy cualquiera en la calle puede tomar la foto antes que el propio fotógrafo de prensa y puede tener imágenes que este último no tendría, pero la prensa tiene un conocimiento concreto, y traslada lo que está pasando de una forma más profesional.

 

-¿Y hay talento patrio?

-En España hay fotógrafos fabulosos. Son los que plasman lo que pasa aquí, cómo se piensa aquí, nuestra forma de entender la vida… En ese sentido, son incomparables e insustituibles.

 

-¿Cómo ha cambiado la fotografía en los 180 años de historia que cubrió ‘Noir & Blanc’?

-Ha cambiado muchísimo, sobre todo en los últimos años. Hasta los años 50, la fotografía era notaria de la realidad, ahora lo que prima es crear tu propia realidad, generar otros mundos.

 

-¿Podría despedirse citando a sus tres mayores referentes?

-¿Sólo tres? Bueno, Harry Callahan es uno de los grandísimos a los que admiro. También Joseph Koudelka y Bill Brand. Pero hay muchos más. Es complicado.

 

BORJA PINO. «La Voz de Avilés»