La Galeria Sicart presenta amb una exposició individual, l’obra fotogràfica de l’asturià José Ferrero (León, 1959).

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Colección permanente

José Ferrero Villares


Después de las series: “Espacio Vacio-Espacio Vital” y “A propósito de la deconstrucción”, en las que se abordaba la importancia de todo lo tiene lugar en el entorno de lo reconocido como primordial, a través de imágenes que combinaban presencia/ausencia, imagen/vacío, en donde era evidente la manipulación del autor , bien al seleccionar el encuadre o al realizar la imagen en la que se vaciaban elementos relevantes o intranscendentes sin que el espectador pudiese saber con exactitud cuáles eran estos elementos.

Ahora y como resultado de la reflexión sobre lo que el arte puede y debe aportar al individuo, mi atención se ha dirigido directamente a las muestras artísticas y quizá al no encontrar respuesta, mi mirada se desplazó al entorno inmediato.

Colección permanente es una prolongación de la mirada sobre la creación artística, de tal modo que se extiende a todo el escenario en el que se muestra la obra de arte.

En un principio mi atención se centró en los elementos que compartían el espacio museístico e incluso disfrutaban del mismo estatus: originalidad, disposición, inaccesibilidad al espectador, etc. como las sillas de los vigilantes de seguridad y otros elementos parecidos.

Más tarde la mirada se fue extendiendo hasta elementos más dispares que comparten el espacio expositivo y que permanecen en la sala de exposiciones, incluso sobreviven a las propias muestras artísticas. Elementos estos, que deben ser tenidos en cuenta al realizar las exposiciones y que indudablemente “compiten” o “dialogan” con las obras de arte, que pueden “entretener” o “distraer” al espectador y que están presentes a pesar de que se quiera minimizar su presencia.

No pasa desapercibido el impacto de la arquitectura, bien cuando proporciona espacio y luz a las obras o cuando se posiciona como verdadero elemento artístico en sí mismo.

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Al igual que las series anteriores, no debernos olvidar que lo que se nos muestra “enmascara” lo que se nos oculta. Y surgen las preguntas: ¿Cuál es la obra? ¿Cuál el museo? ¿Cuál la importancia de lo que se nos muestra? ¿Cuál la importancia de lo que se nos priva?

¿Será que el arte nos está mostrando lo superficial y ha olvidado la espiritualidad que en sus inicios aportó al ser humano?

La ausencia del ser humano (o la presencia anecdótica) en las imágenes, plantea otra de las preguntas: ¿Cuál es el papel del espectador en el arte?

Estas obras, a pesar de su aparente “belleza”, pretenden provocar la reflexión sobre todas estas cuestiones, sobre la producción, difusión y consumo del arte en nuestra sociedad.

La serie se completa con un grupo de imágenes, en contraposición a las anteriores, que realizadas en color y en pequeño formato, están habitadas por los visitantes de museos y salas de exposiciones.

Si como muchos artistas proponen: la obra adquiere su sentido al ser observada, ocupada, intervenida o interpretada por el espectador. Lo que muestran estas imágenes es la fusión del la obra, el espacio expositivo y el espectador.

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